Vamos directos al grano: crear la carpeta lleva diez segundos, pero decidir bien quién puede editar y quién solo puede mirar es lo que marca la diferencia entre un grupo que trabaja tranquilo y uno que acaba con dos versiones distintas del mismo documento la noche antes de entregar.

Antes de empezar

Necesitas una cuenta de Google (para crear la carpeta) y, a ser posible, el correo de Google de cada compañero de grupo. Si conoces esos correos podrás dar acceso nominal a cada persona, que es más seguro y más fácil de gestionar que compartir por un enlace abierto. Si no los tienes a mano, también podrás resolverlo con un enlace, aunque con algo menos de control sobre quién entra.

Paso 1: crea la carpeta y ponle un nombre que se entienda a la primera

GDGoogle Drive organiza todo en carpetas normales, igual que el explorador de archivos de tu ordenador. Entra en drive.google.com, crea una carpeta nueva desde el botón “Nuevo” y ponle un nombre claro desde el principio: algo como “TFG Historia Contemporánea” o “Trabajo grupo 3 – Estadística” es mucho mejor que “Carpeta compartida” o el nombre por defecto “Sin título”. Parece un detalle menor, pero cuando cada miembro del grupo tiene decenas de carpetas compartidas de otras asignaturas, un nombre descriptivo es lo que evita que alguien la pierda entre las demás.

Plan de pago (Google One): 100 GB por 1,99 €/mes. Precio oficial de one.google.com, septiembre de 2026. Para compartir carpetas de trabajo en grupo no hace falta plan de pago: los 15 GB gratuitos de tu cuenta suelen sobrar salvo que el trabajo incluya vídeos pesados.

Paso 2: decide qué rol necesita cada compañero antes de compartir

Antes de escribir ningún correo, conviene tener claro qué puede hacer cada persona, porque Google Drive ofrece tres roles distintos y no todos encajan igual en un trabajo de grupo:

  • Editor: puede ver, comentar, editar, eliminar, mover y añadir archivos dentro de la carpeta. Por defecto, un Editor también puede compartir la carpeta con más personas y cambiar o quitar el acceso de otros colaboradores, salvo que el propietario desactive esa opción [VERIFICAR: el nombre exacto de esa opción en la interfaz actual, del tipo “Los editores pueden cambiar permisos y compartir”]. Si usas un correo de universidad con Google Workspace gestionado por tu centro, es posible que esa opción ya venga desactivada por defecto por política del administrador, así que compruébalo antes de dar por hecho que todos vuestros Editores pueden compartir la carpeta [VERIFICAR: depende de la configuración de cada centro educativo]. Es el rol que necesita cualquier compañero que vaya a escribir o modificar el trabajo de verdad.
  • Comentador: puede ver el contenido y añadir comentarios o sugerencias, pero no puede editar el documento ni compartir la carpeta con nadie más. Útil para un profesor que quiere dar feedback sin tocar el documento, o para revisar el trabajo de otro grupo.
  • Lector: solo puede ver y abrir los archivos, sin editar ni comentar. Por defecto también puede descargar, imprimir y copiar el contenido, aunque el propietario puede desactivar esas tres opciones desde el panel de ajustes de la carpeta compartida [VERIFICAR: nombre e icono exactos de ese ajuste en la interfaz actual].

Ten en cuenta que el permiso que des a la carpeta lo heredan todos los archivos y subcarpetas que haya dentro: si compartes la carpeta entera como Editor, tu compañero será Editor de todo lo que contenga, no solo de un documento concreto.

Paso 3: comparte la carpeta por email con cada miembro del grupo

Para un trabajo de clase, compartir por email es casi siempre la mejor opción: sabes exactamente quién tiene acceso y con qué rol, y puedes quitárselo a alguien en cualquier momento sin afectar al resto. Con la carpeta seleccionada, abre la opción de compartir, escribe el correo de Google de cada compañero (uno a uno o varios a la vez), elige el rol que le corresponda del paso anterior y confirma para que reciban la notificación por correo [VERIFICAR: nombre exacto de los botones de este flujo en la interfaz actual, por ejemplo “Compartir” y “Enviar”, puede variar ligeramente según la versión de Drive]. Si algún compañero no ve la carpeta después de compartirla, lo primero que hay que comprobar es que le has añadido el correo correcto: si tiene varias cuentas de Google, es fácil equivocarse de dirección.

Paso 4: usa el enlace solo cuando compartir por email no sea práctico

Google Drive también permite compartir mediante un enlace en vez de añadir personas una a una, con dos estados posibles: “Restringido” (solo pueden entrar las personas que hayas añadido a mano, igual que en el paso anterior) o “Cualquier persona con el enlace” (cualquiera que reciba ese enlace puede entrar con el rol que elijas, sin necesidad de iniciar sesión con una cuenta de Google). Esta segunda opción es cómoda cuando no tienes a mano el correo de todos tus compañeros, o cuando quieres mandarle a un profesor el enlace de la carpeta final sin tener que pedirle su cuenta de Google. Pero para el grupo de trabajo en sí, lo más seguro sigue siendo compartir por email: con un enlace abierto pierdes el control de a quién se lo ha podido reenviar cada uno, y no sabes con certeza quién ha entrado realmente.

Consejo: no le des el rol de Editor a todo el grupo por comodidad. Da Editor solo a quien vaya a escribir o modificar de verdad el trabajo, y usa Comentador para quien solo necesita revisar o dar su opinión (por ejemplo, un compañero que se ha incorporado tarde al grupo o el propio profesor si quiere dejar feedback). Así evitas que alguien borre por error un archivo que no debía tocar, y reduces las notificaciones de "fulanito ha editado el documento" cuando en realidad solo quería leerlo.

Paso 5: organiza la carpeta por dentro para que nadie se pierda

Google no impone ninguna estructura interna, así que esto depende de cómo organicéis el trabajo vosotros mismos. Una forma que suele funcionar bien en la práctica es crear una subcarpeta por cada apartado o bloque del trabajo (por ejemplo “1. Introducción”, “2. Metodología”, “3. Resultados”), más una carpeta aparte llamada “Borradores” para versiones a medio hacer y otra “Versión final” donde solo entra el documento cuando ya está cerrado. Nombrar los archivos con un criterio claro (fecha o número de versión al principio del nombre, por ejemplo) también ayuda a que nadie edite por error una versión antigua pensando que es la buena. Esto no es una norma oficial de Google, es simplemente sentido común de organización que evita el caos típico de una carpeta compartida entre cinco personas sin ningún criterio.

Paso 6: revisa los permisos a medida que avanza el trabajo

No hace falta dejar los permisos fijos desde el primer día hasta la entrega. Es habitual que al principio todo el grupo tenga rol de Editor mientras se reparte el trabajo, y que cerca de la fecha de entrega tenga sentido bajar el rol de algunos compañeros a Lector o Comentador para evitar cambios accidentales de última hora en el documento ya cerrado, dejando el de Editor solo a quien se encargue de la entrega final. Revisar de vez en cuando quién tiene acceso también sirve para detectar a tiempo si alguien fue añadido con el correo equivocado o si sigue teniendo acceso alguien que ya no forma parte del grupo (por ejemplo, tras un cambio de grupo a mitad de curso).

Problemas habituales

Si un compañero dice que no ve la carpeta, lo primero es confirmar el correo exacto con el que se le compartió: comprobad juntos, desde el panel de compartir de la carpeta, qué dirección aparece en la lista. Si alguien solo puede ver pero no editar aunque debería poder hacerlo, revisad qué rol tiene asignado en ese mismo panel; es un fallo habitual dar por hecho que se ha compartido como Editor cuando en realidad se quedó como Lector por defecto. Y si compartisteis por enlace y ahora queréis cerrar el acceso, recordad que basta con cambiar el enlace de nuevo a “Restringido” o con quitar a esa persona de la lista de acceso.

Conclusión

Compartir bien una carpeta de Google Drive para un trabajo de grupo no es complicado, pero sí tiene un orden que conviene respetar: primero decide qué rol necesita cada persona, comparte por email siempre que tengas los correos a mano, reserva el enlace abierto para los casos en los que no hay otra opción, y organiza la carpeta por dentro desde el primer día. Con eso resuelto, el grupo entero trabaja sobre la misma carpeta sin pisarse el trabajo ni perder tiempo buscando qué versión del documento es la que hay que entregar.