Vocabulario de un idioma, fechas de historia, fórmulas, huesos del cuerpo, artículos de un código legal: cualquier temario con mucho que memorizar tiene el mismo problema, y releerlo una y otra vez da sensación de estudiar sin que apenas quede nada a los pocos días. La repetición espaciada evita eso porque te hace repasar cada dato justo antes de que lo vayas a olvidar. Vamos con los pasos.

Qué es Anki y por qué sirve para esto

AKAnki es una aplicación de tarjetas de repaso (flashcards) con repetición espaciada, de código abierto. La versión de escritorio es gratuita para Windows, Mac y Linux, y AnkiDroid (la app para Android) también es gratuita y de código abierto. La única pieza de pago del ecosistema es AnkiMobile, la app oficial para iPhone y iPad (más abajo tienes el precio). A diferencia de repasar con tus propios apuntes o con una IA que te resuma el tema, Anki no está pensado para entender un concepto por primera vez, sino para fijar en la memoria algo que ya has entendido y que necesitas recordar el día del examen sin dudar.

Paso 1: instala Anki y crea tu primer mazo

Descarga Anki para tu ordenador (gratis) o AnkiDroid si usas Android (también gratis). Si usas iPhone o iPad, la app oficial es AnkiMobile, de pago único.

Precio de AnkiMobile (iOS): 29,99 €, pago único, no es una suscripción (App Store España, ficha de AnkiMobile Flashcards). Incluye las actualizaciones futuras de la app y se puede compartir con la familia mediante Family Sharing. Si usas Android u ordenador, Anki es gratis del todo: el pago solo existe en iOS.

Al abrir Anki por primera vez ya tendrás un mazo (deck) por defecto. Un mazo es simplemente un contenedor de tarjetas: crea uno por asignatura o por bloque amplio del temario (por ejemplo “Historia · Siglo XIX”, no “Historia · pregunta 4b del tema 3”), porque un mazo demasiado específico solo añade trabajo de organización sin aportar nada al repaso. Si quieres más orden, puedes anidar mazos con dos puntos, por ejemplo Biología::Anatomía, y Anki los tratará como subcategorías del mismo mazo padre.

Paso 2: elige el tipo de tarjeta y crea tus primeras tarjetas

Dentro del mazo, al añadir una tarjeta nueva puedes elegir entre varios tipos. Los tres básicos son:

  • Basic: una cara con la pregunta, otra con la respuesta. El tipo más simple y el que más se usa.
  • Basic (and reversed card): igual que el anterior, pero genera automáticamente dos tarjetas a partir de una sola entrada, una en cada sentido (por ejemplo, “palabra en inglés → traducción” y “traducción → palabra en inglés”). Útil sobre todo para vocabulario.
  • Cloze: una frase con un hueco que debes rellenar, por ejemplo “Los humanos llegaron a la Luna en […]”. Va bien para memorizar frases, definiciones o datos dentro de contexto en vez de sueltos.

Consejo: escribe tus propias tarjetas en vez de descargar directamente un mazo compartido de otra persona. El propio manual de Anki lo recomienda así: el proceso de redactar la pregunta y la respuesta te obliga a identificar cuál es la idea clave de ese dato, y eso ya ayuda a fijarlo en la memoria antes incluso del primer repaso. Una idea por tarjeta: si metes dos datos en la misma pregunta, cuando falles no sabrás cuál de los dos te ha fallado. Y una regla que parece obvia pero se olvida: no memorices una tarjeta que no entiendes; si no sabes por qué la respuesta es esa, vuelve antes a tus apuntes.

Los mazos compartidos de AnkiWeb (ankiweb.net/shared/decks) existen y puedes descargarlos, pero no se añaden directamente desde la cuenta web: hay que importarlos desde la app de escritorio, AnkiMobile o AnkiDroid, y luego sincronizar. Pueden servir como apoyo puntual o como plantilla de partida, pero para memorizar mejor lo suyo es que la mayoría de tus tarjetas sean tuyas.

Paso 3: entiende cómo funciona el repaso

Cada tarjeta pasa por varios estados: Nueva (nunca la has visto), Aprendiendo (la acabas de ver por primera vez), En repaso (ya “graduada”, reaparece según un intervalo que Anki calcula) y Reaprendiendo (la fallaste y vuelve a la fase de aprendizaje). Desde la versión 23.10 (2023), Anki incorpora un algoritmo llamado FSRS (Free Spaced Repetition Scheduler), que calcula ese intervalo a partir de tres variables por tarjeta: la probabilidad de que la recuerdes ahora mismo, cuánto dura ese recuerdo en tu memoria, y la dificultad que te está costando. Bien calibrado, Anki afirma que hacen falta menos repasos para mantener la misma retención que con el algoritmo antiguo (SM-2). [VERIFICAR: si FSRS viene ya activado por defecto en una instalación nueva; compruébalo en Opciones del mazo → Avanzado y actívalo ahí si no lo está].

Al repasar cada tarjeta, Anki te pide que la califiques con hasta cuatro botones:

  • Otra vez: no la recordabas, vuelve al primer paso de aprendizaje.
  • Difícil: la recordabas a medias, repite el paso actual.
  • Bien: la recordabas, avanza al siguiente paso (o la gradúa a repaso si era el último paso de aprendizaje).
  • Fácil: te ha resultado muy fácil, la adelanta más y alarga el intervalo antes de volver a mostrártela.

No hace falta que memorices esto de golpe: la propia interfaz te muestra antes de pulsar cuánto tiempo pasará hasta el próximo repaso según el botón que elijas.

Paso 4: haz tu sesión de repaso diaria

Aquí es donde de verdad funciona la repetición espaciada: en la constancia, no en una sesión maratoniana la noche antes del examen. Cada día, al abrir Anki, verás dos tipos de tarjetas mezcladas en la cola de repaso: las nuevas que aún no has visto y las que tocaba repasar hoy según el intervalo que calculó la sesión anterior. Repásalas todas, calificando con honestidad (si dudaste, no pulses “Bien” solo por avanzar más rápido: falsea el cálculo del siguiente intervalo). Diez o quince minutos diarios bien hechos memorizan más, a largo plazo, que una tarde entera repasando justo antes del examen.

Paso 5 (opcional): sincroniza entre dispositivos con AnkiWeb

Si estudias a veces en el ordenador y a veces en el móvil, AnkiWeb (el servicio oficial de sincronización de Anki) es gratuito y mantiene tu progreso al día en todos los dispositivos. Tiene un límite de tamaño de colección: hasta 100 MB comprimidos (250 MB sin comprimir) sin contar archivos multimedia, y cada archivo multimedia individual (una imagen o un audio en una tarjeta, por ejemplo) hasta 100 MB [VERIFICAR: cifras de faqs.ankiweb.net que Anki puede actualizar; confírmalas ahí antes de publicar]. Para tarjetas de texto es un margen amplísimo, de sobra para cualquier temario de una carrera; solo podría notarse si metes muchas imágenes o audios pesados en las tarjetas. La propia web de Anki menciona la posibilidad de cobrar en el futuro a usuarios muy intensivos de AnkiWeb, pero a día de hoy no está implementado ni afecta a un uso normal de estudiante.

Conclusión

Anki no sustituye entender la materia: si no sabes por qué una respuesta es la correcta, memorizarla de memoria no te va a salvar en un examen que pida razonar. Lo que sí hace, y lo hace mejor que casi cualquier otro método, es fijar en la memoria a largo plazo datos concretos que sí hay que memorizar sí o sí: vocabulario, fechas, fórmulas, nombres. La condición para que funcione es la constancia diaria: unos minutos cada día repasando lo que toca, no todo junto la noche antes. Si tienes un examen dentro de dos o tres semanas y un temario con mucho que memorizar, cuanto antes empieces a crear tarjetas y repasarlas a diario, más fácil te lo va a poner Anki el día del examen.